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El punto Aries cae en el día 21 de marzo y el punto Libra en el día el 21 de septiembre, que son las fechas en que empiezan las estaciones templadas en los dos hemisferios. En esas fechas en toda la Tierra la noche y el día duran lo mismo. Esto sucede en los equinoccios (palabra latina que significa noches iguales) que tienen lugar cuando el Sol en su camino alcanza su posición más alta en el ecuador.

Pero en esas fechas el Sol no pasa ni por la constelación de Aries ni por la de Libra. En los equinoccios el Sol pasa, respectivamente, por Piscis y por Virgo, por lo que, en propiedad, se debería decir punto Piscis y punto Virgo. En cambio, en las enciclopedias, en los libros de textos y en los libros especializados de astronomía se sigue hablando del punto Aries y del punto Libra cuando se sabe que se trata de un error desde hace miles de años. Es algo extraño porque el punto Aries y el punto Virgo se tienen que citar, además de en las estaciones, siempre que se habla de la eclíptica (el camino del Sol se llama así porque en él se producen los eclipses).

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Punto Aries

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Hace más de 2.000 años los equinoccios sí caían en el punto Aries y en el punto Libra. Ese punto, al igual que las constelaciones y la estrella Polar, han ido cambiando de posición a causa del retroceso o precesión de los equinoccios. La precesión de los equinoccios se debe a que la Tierra es más ancha en el ecuador que en los polos. Esto hace que la rotación diaria de la Tierra no sea una vuelta perfecta, sino que su eje esté sometido a un imperceptible bamboleo circular. De ahí que el polo norte celeste, que es dónde apunta el eje de la Tierra, haya ido cambiando a lo largo del tiempo.

Así pues, la estrella Polar que miran los marinos y los viajeros para orientarse no ha sido siempre la misma. Ahora la estrella que marca el Nortes es la más brillante de la Osa Menor (Alfa Ursae Minoris); pero, antes, hace 3.000 años, fue Kochab (Beta Ursae Minoris); y dentro de 7.500 años la Polar pasará a la constelación vecina de Cefeo y será Alderamim (Alfa Cephei). El bamboleo circular es de un grado cada 72 años y su giro se completa en 25.868 años. De manera que, al cabo de ese tiempo, y tras haber estado en varias constelaciones, la estrella Polar volverá a ser alfa Ursae Minoris.

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Gabitos

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Algo parecido sucede con las constelaciones zodiacales. Hace 2.000 años, cuando los astrólogos eligieron los doce del zodiaco, utilizaron la franja de la eclíptica por donde caminaba el Sol. El caso es que esa franja, por efecto de la precesión de los equinoccios, se ha desviado treinta grados y el Sol ahora pasa por otras constelaciones diferentes. De manera que, cuando alguien que cree en la astrología, dice que es, por ejemplo, orgulloso y testarudo porque le influyen las estrellas de la constelación de Tauro, quizá no sepa que las estrellas que le influyen en verdad son las de Piscis, y que, en consecuencia, sus verdaderas características serían la indecisión y la humildad.

¿Por qué se sigue hablando del punto Aries y del punto Libra? Algunos piensan que es una reminiscencia de cuando la astrología y la astronomía formaban una sola disciplina. Otros piensan que el error se mantiene intencionadamente. Sería una forma de recordar a cada paso que la astrología está basada en un gran error.


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